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Martin Zotelo

“¡Háganme el frabón, cabor!”

Luego de vivir durante 25 años en Los Ángeles, en donde trabajó en la radio y en la tele, Martín Zotelo levantó campamento y terminó desempacando en Oregon, donde hoy se levanta cada día con la misión de hacer tus días más divertidos.

Oriundo de Veracruz, el Oso jamás pensó que terminaría en los medios de comunicación, hasta que un día de juerga, uno de sus cuates le dijo” “Güey, tienes voz de locutor, y además hablas pura #$@%&!” Haciéndole caso al carnal, decidió  estudiar teatro y radio en Los Ángeles, en donde al poco tiempo le hicieron una prueba de locución. “Recuerdo que les hice llorar…no sé si de la emoción o de la pena”, nos cuenta él, todavía un poco confundido por su suerte.

Según él, les causó tanta lástima que decidieron contratarlo al momento. Desde ese entonces, Martín ha estado trabajando constantemente, convirtiéndose en una de las voces más populares en el aire.

Nos cuenta el Oso que una vez trabajando de madrugada, una chica con insomnio lo llamó al estudio, contándole que estaba sola en la casa y que tenía mucho miedo. En vez de colgarle, nuestro héroe se quedó con ella en línea, dedicándole canciones y contándole chistes para animarla. No sabemos en realidad si se tranquilizó, se quedó dormida o se tiró por la ventana, pues jamás volvió a llamar.

Martín es un asiduo fanático del béisbol, siendo un hincha reventado de los Anaheim Angels. También es fanático de Batman y de Kalimán. No canta o sabe
tocar ningún instrumento, pero sus pies cobran vida propia al escuchar cualquier tipo de música, particularmente la música tropical. Ama a los perros, los gatos y a su familia, pero no puede ver a una serpiente ni en pintura. Su gran pasión son las películas en blanco y negro, particularmente las de la época de oro del cine mexicano. Es un sujeto que le encanta hacer cosas divertidas, lo cual le sirvió
mucho al hacer comedia en televisión. Sin embargo, el Oso nos confiesa que lo más peligroso que ha hecho en su vida ha sido casarse.

Encuentra al Oso en la GranD, en el ZOOLÓGICO DE LA TARDE junto al Betón.